MORGAN
A Morgan le daban vuelcos el estómago de la emoción mientras conducía hacia Tupelo para encontrarse con TJ en Texas Roadhouse, el lugar que habían acordado. Al parecer, a su vaquero texano le encantaba la comida al estilo texano. Eso le venía de maravilla, ya que le encantaban los esponjosos panecillos calientes que el restaurante ofrecía a todos como aperitivo. Y, para ser sincera, siempre le había gustado el bistec con patatas. Al entrar en el aparcamiento del restaurante, se fijó en que estaba justo al lado de un hotel. Había pensado en todo.
Después de cenar, apenas lograron entrar a la habitación del hotel donde él ya se había registrado antes de acostarse con urgencia. Morgan no quería perder ni un minuto más. Había pasado toda la semana tan cerca de él, pero no había podido tener la intimidad que ansiaba. Esperaba que su frustración contenida por no poder tener la cercanía que deseaba estuviera a punto de liberarse. Tras quitarse la ropa y las botas a toda prisa, dejando