Su voz se tensa. La entiendo demasiado bien. Esa sensación de vivir con la mente atrapada entre el trabajo y el cansancio.
Y aun así, verla así me despierta algo. Algo que quiero resolver.
Violet se queda quieta, respirando de forma desigual, como si el simple hecho de tenerme tan cerca la desordenara por dentro.
Sus dedos aún reposan sobre el teclado, aunque ya no escribe. No puede.
—Lincoln… —repite, pero esta vez su voz es más suave, más abierta.
Me apoyo en el escritorio con una mano, inc