Lincoln interrumpe nuestro momento. —Voy a soltar la mano del columpio. Nos dejaremos caer un poco. Habrá una sacudida repentina, pero tu mosquetón, tus clips metálicos, nos mantendrán en su lugar. Así, el equipo de abajo podrá bajarnos al suelo. ¿De acuerdo?—. Me dedica una sonrisa sensual.
—Sí.— Confío en él.
Me suelta y un grito agudo se escapa de mi pecho mientras caemos juntos. Lincoln me rodea los hombros con el otro brazo, atrayendo mi rostro hacia su pecho, inundándome con su aroma pica