Gianna se quedó mirando a su esposo fijamente, parecía estar molesto y no era para menos.
Sentía algo de miedo, había mantenido ese secreto por muchos años, ahora él lo había descubierto por casualidad.
Como iba a explicarle todo, no encontraba las palabras correctas para decirle la verdad.
Quería que la tierra se la tragase, había tenido suficientes problemas, como pasa lidiar con más.
—¿Es tu hijo? —Pregunto enojado.
Gianna trato de calmarse, su corazón latía con tanta fuerza, sentía que