MOMENTOS F.
La cabaña estaba en calma, envuelta en el abrazo del silencio. Solo el murmullo de las olas y el susurro del viento rompían la quietud de la noche. Sofía dormía profundamente en la cama, su rostro relajado tras días de emociones intensas. A su lado, la cama de William estaba vacía.
El niño de diez años estaba de pie junto a la ventana, con la frente apoyada en el cristal frío. Sus ojos, grandes y llenos de una curiosidad melancólica, seguían el vaivén de las olas que rompían contra la orilla.