Charlie llegó a la ciudad, estaba sumamente cansado, las visitas a las empresas eran trabajo muy pesado y estar sonriendo constantemente, aparte de su trabajo buscaba pistas de Mario, no había podido localizarlo y ya estaba enterado de que no era el único que lo buscaba, gente del bajo mundo daba miles por su cabeza, tendría el mismo futuro que Gregorio si lo encontraban.
Su teléfono sonó. “Si, iré a la empresa y después voy con ustedes”. Él colgó y siguió el camino, el chofer ya los esperaba.