Fabian la sentó en un pequeño sillón, ella estaba pálida. Pero seguía escuchando la historia de Fabian. Una media hora después Charlie entró corriendo al despacho.
Belinda estaba sentada en el sillón cabizbaja. Ya estaba más tranquila. Observó a Charlie y se lanzó en sus brazos.
Charlie se quejó. “Oye”.
Belinda le reclamó. “Todo este tiempo lo sabías”.
Charlie miró a Sebastián divertido.
Charlie le dijo a Belinda. “No podía decírtelo”.
Belinda se acercó a Sebastián ahora Fabian y lo