— Joder, pensé que tu padre nunca se iría — Maximus deja caer la chaqueta qué traía puesta, mientras va hasta donde está Helen, la pequeña mujer se veía adorable con el vestido floral qué traía puesta, de inmediato Maximus la envuelve en sus brazos logrando que ella sé dé la vuelta y sin dudar toma posesión de la boca de ella bebiendo del sabor de sus labios carnosos que tenían sabor a fresas, un beso delirante qué durante los 60 días se volvió obsesionante para Maximus, que posa su mano en el