Después de aquel pequeño percance James había abandonado la habitación y Delia no tuvo las agallas de detenerlo, el hombre había ido a dormir en el despacho, cuando el nuevo día habían llegado nuevamente Delia estaba tratando de enmendar su error, James ya se encontraba preparándose para salir cuando la mujer entró junto a él.
— Quiero disculparme contigo — Delia había empleado una voz muy dulce.
— Nada más no lo vuelvas a hacer — Fue lo único que dijo el hombre.
— Démonos un tiempo para nos