— Tu papá ya anhela verte con aquellos pequeños vestidos que te he comprado, y aquí entre tú y yo, sé que será el mejor papá, eres su adoración su pequeña Helen, su princesa — susurró Susan acariciando el cristal — Eres mi pequeña compañerita, quiero tenerte en mis brazos mi amor, tienes el cabello de tu padre, me imagino que te verías hermosa con peinados — la rubia sonrió mínimamente imaginándose a su hija — ha llegado la hora de irme, te veré mañana — Susan se despide depositando un beso en