C41-ME GUSTASTE DESDE QUE TE VÍ.
C41-ME GUSTASTE DESDE QUE TE VÍ.
Los dos sirvientes dejaron a Elizabeth en la cama con brusquedad y la puerta se cerró, seguida por el sonido metálico de la cerradura.
Ella se quedó quieta, conteniendo la respiración, mientras un sudor frío le recorrió la espalda y sabía que tenía que salir de ahí.
Se impulsó de la cama, pero sus piernas flaquearon y una oleada de calor le subió desde el estómago, húmeda y pesada. Negó con la cabeza, intentando despejar la niebla que empezaba a nublar sus pensa