C126-¡CLARO QUE ENTIENDO!
Kael quedó clavado en su sitio, la respiración agitada y los ojos brillando con ese tono ámbar que solo aparecía cuando su lobo peleaba por salir. La escena frente a él lo golpeó como un cuchillo: Rowena, la mujer que era suya, su mate, estaba de rodillas abrazando a otro hombre, llorando por él como si el mundo se le estuviera cayendo encima.
—¿Qué demonios estoy viendo? —su voz fue ronca, cargada de celos y dolor.
Rowena levantó la cabeza, con las lágrimas mojando su