Cruces de corazones. Capítulo 15. Un corazón que late.
Las hojas del almanaque fueron cayendo, y tal como Santiago le había pedido a Lucero, ella se alejó, pero no se había ido sola, porque producto de esa noche, un hijo crecía en su vientre.
El día que se enteró de la noticia ella se emocionó, porque a pesar de todo, aún lo amaba, como el primer día que lo vio, posó la mano en su vientre sintiendo una alegría como nunca. Sabía que tenía que avisarle a Santiago, él tenía que conocer de la llegada de su hijo.
La chica lo llamó, pero todas las veces