Cruces de corazones. Capítulo 14. El dolor de una partida.
En la morgue del hospital vio el rostro pálido y ya sin vida de un joven con sus mismas facciones, retrocedió con miedo, no podía creer lo que estaba ocurriendo, se imaginaba que se trataba de una pesadilla, de un sueño del que pronto iba a despertar.
Pero no era así, su madre se lanzó encima llorando en el frío cuerpo, por completo angustiada mientras no dejaba de abrazarlo.
―¡Ay, mi hijo! ¡Por Dios! ¿Cómo fue esto posible? ¡Qué dolor tan grande! Esto no puede estar pasando ―gritó su madre des