Capítulo 85. Un hombre resuelto.
Cuando Rayito vio que Alena comenzó a caminar hacia la salida, se acercó a Nataniel.
—Estamos a punto de perder, ahora el plan está en tus manos —le dijo en un susurro.
—¿Y qué voy a hacer yo? —preguntó el niño en el mismo tono, con una expresión de angustia en su rostro.
—Llama a tu mamá y llora, solo llora como si tu vida dependiera de eso.
Enseguida, Nataniel comenzó a llorar.
—Mamá, no te vayas... por favor.
—Ponle más lágrimas Natán, tienes los ojos más secos que los míos —agregó la niña e