Capítulo 84. Pecar de orgulloso.
Alena suspiró con resignación después de cortar la llamada, se estiró y miró a su hijo con una expresión de molestia.
—Seguramente estarás feliz, voy a ir a buscar a tu padre, para llevarlo a la casa de tus abuelos… pero te voy a advertir algo Nataniel, ni se te ocurra nada más, no quiero sorpresas ¿Estamos? —el niño asintió.
—Si mami —manifestó, aunque en su interior no estaba seguro, porque su objetivo es que su padre se viniera a vivir con ellos, los quería juntos y no hay nada que quisiera