Capítulo 74. Una esperanza para Aníbal.
Ramírez temblaba de miedo mientras Julián lo sostenía con una mano en el cuello. Sabía que no podía hacer nada contra el nuevo dueño del internado, pero eso no lo detenía de intentar escapar de su agarre, además, no podía evitar sentirse resentido por la forma como lo estaba tratando.
—Suélteme, por favor, se lo suplico, lo siento mucho, me equivoqué —suplicó Ramírez con voz ronca y entrecortada.
Julián lo soltó de golpe, mientras se sacudía las manos, quitándose un sucio imaginario, al mismo ti