Capítulo 68. Una firme amenaza.
Erika se quedó mirando fijamente a su hijo, un poco contrariada e incrédula. Había estado segura de que Salva aceptaría hacer lo que le pedía sin ningún tipo de reparo.
Había sido Aníbal quien le había enseñado todo lo que sabía sobre la tecnología y el hackeo, y aunque le dijo que eran herramientas a utilizar cuando fuera absolutamente necesarias, no pensó que ahora cuando se requería para salvar al mismo Aníbal, el pequeño Salva se negara.
—¿Qué quieres decir con que no vas a hacerlo? —pregu