Capítulo 58. Verdad tergiversada.
Cuando los oficiales lo escucharon lo miraron con incredulidad, como si no pudieran creer que alguien se atreviera a entregarse tan fácilmente. Pero después de unos segundos de silencio, uno de los oficiales tomó las esposas y se acercó a Aníbal.
―¿Estás seguro de esto, hijo? ―preguntó el oficial mientras le colocaba las esposas.
―Sí, estoy seguro ―respondió Aníbal con decisión.
Su padre observaba con una mezcla de orgullo, aunque le pareció también ver una mezcla de preocupación al mismo tiemp