Capítulo 26. Verdades amargas.
“¿Acaso crees que él puede estar involucrado?”, interrogó quedándose pensativa, tanto que Julián, vio el teléfono para comprobar que la llamada seguía en curso.
—Erika, ¿sigues allí? —preguntó el hombre y ella se dio cuenta de que estaba asintiendo con la cabeza, como si lo tuviera al frente, por eso él no podía saber que seguía allí
“Si estoy, estaba recordando que ese doctor me lo recomendó una sobrina de tu madre, pero fue ella quien le pidió los datos y habló primero con él y aunque tu madr