Capítulo 112. Verdades amargas.
Erika sintió que el mundo se le caía encima al escuchar las palabras de Elisa, su despreciable hermana. No podía creer que estuviera haciendo tal petición. Jamás permitiría que eso sucediera.
—No puedes ser tan despiadada y despreciable, existen límites y hasta tú deberías conocerlos —dijo en voz baja, intentando contener esa mezcla de rabia y tristeza que se agitaba en su interior.
Elisa se levantó de la silla y se acercó a Erika. La miró a los ojos fijamente con prepotencia y dijo:
—Sí, pued