Capítulo 109. Cayéndole el mundo encima.
Aníbal sintió una renovada esperanza en su corazón al verlo.
Daba la impresión de que Nataniel estaba más conectado con el mundo exterior de lo que todos habían pensado. Le apretaba la mano a Rayito mientras ella hablaba. De repente, Nataniel abrió los ojos y miró directamente a los ojos de la niña.
Ella se sorprendió por un momento, pero luego sonrió dulcemente.
—Hola, Natán. Soy yo, Rayito. Vine a visitarte porque te extrañé mucho —dijo ella con ternura.
Nataniel intentó hablar, pero no podía