Capítulo 107. Malas noticias.
Rayito se quedó paralizada por un momento, observando el cuerpo inmóvil de Natán en el suelo, mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos.
Su corazón latió con fuerza mientras comenzó a gritar y a llorar al mismo tiempo. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia el niño y se arrodilló a su lado.
—¡Auxilio! ¡Ayuda! —gritó la niña con todas sus fuerzas tomando la mano fría del niño, mientras sentía el miedo instalarse en sus pequeños huesos—, abre los ojos Natán, perdóname… tú eres mi mejor amigo y