Capítulo 103. Aparente engaño.
Aníbal no quería moverse, si por él fuera se quedaría con ella así para siempre, pero sabía que si lo hacía, corría el riesgo de ser descubierto, aunque a decir verdad, él estaba seguro de que ella conocía su identidad, pero si quería fingir demencia y que él no era Aníbal, no era quién para contradecirla.
Así que se levantó con cuidado y la acostó en el sofá con cuidado, ver su cuerpo desnudo y provocativo, causo una nueva corriente de excitación en él, no quiso dejarla descubierta, y le acom