80— Quién vigila al vigilante.
.. RILEY…
¿Qué??
¿Qué demonios?
Parpadeé, absorbiendo aquello, mi cerebro luchando por reconciliar la lógica con la mujer que conocía. —Así que incluso con todo eso, sigue siendo grosera contigo, sigue engañándote, sigue jugando a ser la reina de la casa como si fuera intocable —resoplé suavemente—. Tal vez sepa que nunca lo harás realmente. Tal vez esté apostando por tu culpa.
Tal vez piense que es débil.
¿Por qué demonios se contiene? ¿Hay algo más en esto?
No respondió, solo se quedó allí, r