91 — El rincón para pensar.
SOREN
El bar estaba en penumbra, iluminado a medias por el resplandor ámbar de las botellas apiladas detrás de Lukas. El tipo de lugar que él llamaba su “rincón para pensar”, aunque en realidad era su “rincón para conspirar”.
Me senté frente a él en la barra, con el portátil abierto y las hojas de datos brillando con un tenue azul sobre la madera oscura.
Él se sirvió una copa antes de que yo pudiera decir una palabra.
— Lo siento, tío —dije al fin, frotándome la nuca—. No tenía ni idea de que e