66. GARDENIAS PARA TI.
MARTÍN.
No me importaba que mi familia entera, me viera llorar y eso incluía a la mamá de Ana, que luego de venir a vivir con nosotros, nos había dejado ver una faceta de ella que no conocíamos.
La corona de gardenias, estaba sobre la mesa, fúnebre, fría, la cinta decía Ana Suarez, letras doradas, todos me acompañaban, pero nadie sentía el vacío y el miedo que tenía yo por dentro.
—Martín, debes…
—¿Debo qué? ¡¿Debo qué, Cristóbal?! Debo calmarme, justo ahora que lo único que me queda de ell