Mundo ficciónIniciar sesiónANA.
—Señorita Ana, estamos por aterrizar. Debe colocarse el cinturón de seguridad.
El sueño se había apoderado de mí, luego de mucho tiempo, por alguna extraña razón, sentí que había logrado descansar. Había logrado conciliar el sueño, como si estuviera en brazos de Martín. Tal vez de alguna manera lo esté.
De todas las partes del mundo a las que mi padre me pudo







