Por una serie de minutos que parecieron eternos para Mia, Alice estuvo cavilando en su mente mejor forma de contarle a Mia toda la verdad, pero no estaba totalmente segura de poder confiar en ella de esa forma, después de que había sido su principal piedra en el zapato desde que conoció a Dalton.
—¡Ya dímelo! —Exigió alzando su tono de voz, sacando a la castaña de su laguna mental.
Alice volvió su vista a ella y luego miró hacia la ventana del conductor y vio como unos hombres corpulentos se pa