Al caer la noche, Alice y Catherine regresaron a casa en un silencio que pesaba como una losa. La castaña miraba por la ventana, observando cómo las luces de la ciudad parpadeaban en la distancia, pero su mente estaba atrapada en un torbellino de pensamientos oscuros. La culpa se retorcía en su interior como una serpiente; no podía dejar de pensar en las complicaciones que podrían surgir con el embarazo y cómo cada decisión equivocada podría afectar al bebé. La imagen de aquel pequeño ser depen