—¡Maldición! —Gritó Dalton lanzando la montaña de carpetas y papeles que tenía sobre su escritorio, causando que todos los de su departamento voltearan a ver lo que sucedía a través de las paredes de cristal de su oficina.
Inmediatamente, Deborah que estaba frente a su oficina, corrió hacia él para ver si se encontraba bien o si podía ayudarlo con algo.
—Dalton… ¿Sucedió algo malo? ¿Necesitas ayuda? —Preguntó la pelirroja preocupada.
—Sí. Estoy bien. Por favor vete y cierra la puerta— Exigió Da