Como en todas las historias, era el momento del punto de quiebre, ese que está por suceder con Alice y Dalton. Ambos estaban luchando a muerte con sus propios demonios, esos que tenían ocultos en lo profundo de su ser.
De camino al lugar seguro, Dalton parecía haber entrado en un estado de catatonia por el shock de su atentado, pero no era así, este solo estaba metido en su propia cabeza, siendo atacado por su propia conciencia, que lo carcomía sin ningún tipo de piedad. Acababa de convertirse