Alianza
El aire en la habitación estaba cargado de tensión. Dalton, con los brazos cruzados, miraba a Damián con incredulidad. Su propuesta era una locura en todos los sentidos posibles.
—¿Estás loco, Damián? —exclamó Dalton—. No soy un espía. Esto es demasiado peligroso, si Moscú me descubre no dudará en acabar conmigo y con mi familia.
Damián se acercó un poco más, bajando la voz como si las paredes pudieran oírles.
—Escucha, Dalton. No te pido que te conviertas en James Bond. Solo necesito q