Alice furiosa, salió del ascensor con paso apresurado, estaba tan sumida en su ira que no vio por donde iba y sin darse cuenta, chocó contra algo duro y lo próximo que vio fue como un hombre alto, trigueño, con cabello negro, pestañas largas, cejas pobladas, facciones perfectas y ojos grises y dorados, la tomó con brusquedad para evitar que esta se cayera mientras que el vaso de café caliente que este guapo y enorme desconocido había tirado sobre ambos.
—¡Ah, esto quema! —Chilló Alice mientras