Conforme caminaban hacia la cafetería, Samuel no podía evitar sentir un leve recelo. ¿Qué querían realmente Lara y Gabriel? La amabilidad repentina era inusual, especialmente en la gran ciudad. Sin embargo, la sensación de ser tratado como un adolescente normal, aunque fuera por un breve momento, lo reconfortaba.
Llegaron a la cafetería, un pequeño lugar acogedor con luces cálidas y el aroma de café recién hecho en el aire. Se sentaron en una mesa junto a la ventana y pidieron algo de comer.
—En