—¡Espera! —Pidió Dalton alzando ambas manos en son de paz. —¡Tengo una idea que podría funcionar! —Exclamó mientras intentaba mantenerse en pie con las turbulencias.
—¡Vete ahora, ya no queda tiempo para ideas! —Ordenó Malek sin bajar el arma.
—¡Claro que sí! —Insistió el castaño acercándose a uno de los asientos en el que vio un rollo de cuerda que había caído de uno de los estantes de servicio. —Te ataré a mi cintura, me abrazaras como si tu vida dependiera de ello, porque es así y ambos salta