Es algo sobrenatural como cada parte de mi cuerpo reacciona solo con una mirada y se descontrola con un beso. He vuelto a respirar sin dificultad, desliza sus nudillos sobre mi mejilla, quemando mi piel de una forma exquisita.
Sus labios buscaron otra vez los míos, fundiéndose tan suave como el chocolate. aunque quisiera seguir así, hundida en ese océano de pasión, tenía que detenerlo, ya que mi cuerpo deseaba más que un beso y sus manos se limitaban solo a estar en mi cara.
—Isaac… –gemí su n