Estaba tan atemorizada que mi sangre ya no corría por mis venas, tenía el cuerpo hecho un hielo… pero no se lo demostraria, aunque mis ojos se hayan puesto vidriosos.
—Joset llama a Marchal… corre. –Le ordene en cuanto abrió la puerta espantado del hombre frente a mi.
—Alana, preciosa porque alarmar al joven de esa manera… ¡No te muevas! –pronunció Carter con una voz feroz, el asustado Joset se detiene a medio camino.
—¿Qué pretendes hacer?… volverás arrastrarte por intentar gobernar otra ma