Mi energía era succionada por ese aparato, pero ver como entraba ese vital líquido rojo al brazo de Isaac, no me importaba. Mi corazón palpitaba acelerado de tenerlo ahí a centímetros de mi… podía sentir su calor e embriagarme con su perfume.
—Alana… vamos tienes que descansar… _Me insiste Marchal al mismo tiempo que ordena que me quiten la sondas.
—No.. que hacen… él aún no se despierta. _ miro a todos desesperación, intentando que no me alejen de Isaac.
—por favor Alana… es suficiente… Isa