No podía entender lo que sucedía, su mirada acusadora y fría sobre mi, atravesó cómo lanza de cazador sobre su presa, provocando una muerte instantánea.
Mire y caí en un precipicio cuando lo escuché pronunciar aquellas palabras con determinación y sin vacilar ni un segundo, jamás me miró a mí, toque su suave piel, pero para él no fue nada.
Cuando pasó de largo sentí que ese precipicio no tenía fin, mis ojos arden de las ganas de llorar… ya no podía ver a nadie frente a mi solo el rastro de d