Capítulo 117 - Fraternidad quebrantada.
El se coloca de cuclillas frente a mí, posando sus fornidas manos sobre mis rodillas, me sentía tan sensible que no pude contener las lágrimas a raya, estas comenzaron a salir incluso aunque tenía mis ojos ocultos con los dedos, ya me estaba sintiendo avergonzada, porque lloraba como una niña sin consuelo.
—Dejo que llores, porque se que no ha sido nada fácil nuestra encrucijada con esos animales… pero ya no debes de temer porque no existen más y yo voy a permanecer siempre a tu lado, para c