Capítulo 90: Pagando los errores de otros.
—¿Dónde diablos, estabas metida? ¿Dónde está ese hombre con quien estabas retozando? — increpó la jefa de los omegas cuando la vio.
La voz de la mujer era como un látigo, cortante y cruel; ella aún se estaba vistiendo cuando llegó a su lado.
—Yo... no sé de qué habla —tartamudeó. El corazón latiéndole en la garganta a mil por horas, mientras trataba de abrocharse el último botón de la blusa a toda prisa.
Pero Alaina no le creía, y mucho menos iba a escuchar alguna justificación de parte; las