Capítulo 14. No hay solución.
Yara miró a su padre y a su hermano, esperando una respuesta clara y coherente a lo que acababan de decirle. Sus ojos reflejaban una mezcla de incredulidad y miedo, pero también una determinación por entender lo que estaba pasando.
—Explíquense, ¿A qué se refieren con la maldición? ¿Qué tiene que ver eso con mi embarazo? ¿De qué maldición están hablando? —insistió Yara, con voz temblorosa y un nudo en la garganta.
Jacob, su padre, suspiró profundamente, pero no podía hablar, sus ojos reflejaba