138. UN CUENTO MAL CONTADO
ALFRED
— Su majestad, lo acabo de confirmar, esas mujeres que le dije odiaban al Alfa Ajax, al fin pudieron seducir a uno de los mineros – escucho atentamente esta noticia de la boca de Edgar desde mi posición acostada
— Me acaban de llamar que el hombre no les dijo exactamente de qué se trataba, él trabaja en logística, pero en una ocasión la caja estaba media abierta y vio el destello de unas piedras en su interior, mientras la cargaba.
Me dice entusiasmado y aprieto los puños por debajo del