112. BUSCANDO PIEDRAS MÁGICAS
VLADÍMIR
— ¡Espera, no puedes pasar la línea roja! – me detuvo cuando hice por avanzar para verla más de cerca.
Estaba exactamente como en mis recuerdos, hermosa, cálida y gentil, una verdadera Reina.
— Ella… ¿Está viva? – pregunté con el alma en un hilo y aguantando las lágrimas que amenazaban con caer, mi pecho lleno de emociones, de alegría, de añoranza y de preocupación.
— Sí, lo está, pero… es casi un milagro y cada día, se desvanece más su poca vida – me dice con los ojos enrojecidos, mir