102. SOLO SOMOS AMIGOS
KANE
Conduje por un sitio bien intrincado y cada vez más alejado de la civilización.
A medida que nos acercábamos a ese lugar desconocido, sentía crecer la tensión en Emily.
Pronto, a lo lejos, se podía vislumbrar unas altas cercas de acero, forradas, que no dejaban ver más allá.
En lo alto, torres con vigilantes y la carretera llegaba hasta una caseta donde se detenían los autos antes de entrar.
— Emily, ¿a dónde exactamente me has traído?, ¿es esto una prisión o algo así? – le pregunto frunci