082. UN DOLOR RÁPIDO O LENTO
AJAX
— Nena, no te asustes, soy yo – le susurro besando su cuello al sentir que se tensa – Cuidado, no te vayas a quemar.
Miro por encima de su hombro las carnes que está preparando, justamente uno de mis platos favoritos y se me calienta el corazón al saber que me esperaba.
Estiro la mano para apagar el fuego y espero a que se gire, pero me extraña que se ha quedado rígida entre mis brazos y la mano que sostiene el cucharón le tiembla un poco.
— Amalia, ¿sucede algo?, ¿qué pasa mi vida? – me