075. COMIENZA EL CAMBIO
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No fue posible eliminarlos por completo y pronto, nos vimos rodeados por cuatro Renegados.
No importa cuan duro luchamos y nos levantamos una y otra vez, el pelaje de mi Alfa lleno de sangre, más suya que ajena.
Una pata coja con fracturas, el lomo lleno de mordidas y un ojo herido, la cosa pintaba tétrica y si estuviese solo escaparía.
Había que saber cuándo quedarse y cuándo retirarse con honor, pero Amalia estaba allá adentro y ni muerto la dejaba a su suerte.
Esa puerta no la defender