039. CONFESIÓN DE LA TRAIDORA
AMALIA
Era, como si nada más necesitaran una orden de mis labios para abalanzarse a la lucha y a la vez, probaban de qué estaba hecha.
— La decisión es tuya, Amalia, ¿deseas el poder de obtener el respeto de la manada o seguirás siendo para siempre la humana reprimida?
Sus palabras sonaban duras, me empujaba a hacer algo que nunca me hubiese atrevido.
Bajé la vista a esas mujeres, se veían inocentes y lastimosas, deseaban hacerme sentir cruel y despiadada, pero cuando yo les supliqué, ¿alguna d