009. EN LA GUARIDA DEL ALFA
AMALIA
— ¡Cálmate Amalia! Tranquila – la voz del ayudante del alcalde llegó a mis oídos, a la vez que la luz de la mesita era prendida.
— Gracias a Dios que es usted… — le dije con la respiración agitada y llevándome la mano al pecho
— ¿Qué haces en el despacho de Ajax y a estas horas? – cuestiona en un tono duro y veo la desconfianza en sus ojos.
Le cuento entonces enseguida mi descubrimiento.
— ¡Me asomé y lo vi, la chica Ofelia estaba siendo arrastrada por un encapuchado! ¡Creo que